Conoce los beneficios de
la reeducación del suelo pélvico

Cómo te puede ayudar a mejorar en tu día a día con los diferentes tratamientos

REEDUCACIÓN DEL SUELO PÉLVICO

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El suelo pélvico es una estructura formada por músculos, ligamentos, fascias, vasos sanguíneos, nervios y orificios, que forman una hamaca que cierra la cavidad abdominal en su parte inferior y soporta el peso de sus vísceras.

Su función principal es la sujeción de la vejiga, la uretra, el útero, la vagina y el recto en su posición para que funcionen correctamente. Para ello los músculos del suelo pélvico deben mantener un tono muscular de base para sujetar este peso y además tiene que tener una musculatura capaz de reaccionar ante movimientos repentinos como cuando tosemos o estornudamos.

Cuando el suelo pélvico se debilita, los órganos descienden y esto altera su función. Puede provocar incontinencia urinaria, fecal, molestias, dolores, disfunciones sexuales e incluso prolapso de los órganos.

El 45% de las mujeres padece incontinencia urinaria en algún momento de su vida. Puede producirse en cualquier etapa de la vida y se tiende a no hablar del tema. En la mayoría de los casos puede tratarse con ejercicios y técnicas conductuales, sin necesidad de recurrir a operaciones ni medicación. Y con muy buenos resultados en la mayoría de los casos.

Algunas de las situaciones que pueden alterar el tono de la musculatura son:

Embarazo: debido al aumento de peso que tiene que soportar, al aumento de la lordosis y a la acción de las hormonas.
Parto: en la fase expulsiva se produce la distensión y el alargamiento de los músculos, especialmente en el parto en posición tumbada. El riesgo aumenta si el parto es vaginal, instrumentado, el peso del bebé es mayor a 3,7 kg o el perímetro craneal del bebé es mayor de 35,5 cm.
Post Parto: ejercitar los abdominales, realizar deporte, saltos o llevar pesos demasiado pronto pueden alterar el tono muscular.
Menopausia: la disminución de los estrógenos durante esta etapa facilita la pérdida de tono muscular.
Cirugías del suelo pélvico: la existencia de cicatrices en el suelo pélvico, abdomen o zona lumbar dificultan la movilidad y la elasticidad del suelo pélvico. Aparecen restricciones de manera muy frecuente en las episiotomías.
Aguantar demasiado tiempo a la hora de ir al baño: se debería orinar durante el día cada 2-3 horas, aguantar en exceso provoca la distensión de la vejiga y de la musculatura del suelo pélvico.
Uso de ropa ajustada y fajas: su uso prolongado provoca que la musculatura no tenga que trabajar su función de sostén y por tanto pierda tono muscular.
Obesidad: el exceso de peso aumenta las fuerzas que debe soportar el suelo pélvico y acaba fatigándolo.
Estreñimiento: el sobreesfuerzo a la hora de ir el baño debilita la musculatura del suelo pélvico.
Tos crónica y tabaquismo: produce una sobrecarga de la musculatura rápida del suelo pélvico por sobreuso y acaba debilitándola.
Cantantes, deportistas y músicos que tocan instrumentos de viento: provocan mucha presión a nivel de la musculatura abdominal y del suelo pélvico.

Algunas de las técnicas que se pueden utilizar para su tratamiento son:

Educación sanitaria
Tratamiento conductual
Ejercicios de potenciación
Ejercicios de toma de conciencia
Electroestimulación y biofeedback
Masoterapia
Osteopatía
Terapia Cráneo-Sacra

Prevenir: no es necesario esperar a la aparición del problema. Debemos mantener un suelo pélvico fuerte en todas las etapas de nuestra vida, pero en especial en la menopausia, el pre parto y el post parto
Tratar: ante el más leve síntoma, debemos acudir a profesionales que nos pueden orientar en el diagnóstico y tratamiento más acorde con nuestro problema.
Mantener: la musculatura del suelo pélvico se debe ejercitar rutinariamente, igual que hacemos con otras partes de nuestro cuerpo. Mantener en buen estado la musculatura del suelo pélvico es fundamental para la salud y la calidad de vida de la mujer.

CONOCE EL ESTADO DE TU SUELO PÉLVICO

Responde a este breve test. La respuesta A sumará 0 puntos; la B, 1 punto y, la C, 2 puntos.

1. ¿Alguna vez ha perdido orina o la capacidad de controlarla?

  • No
  • A veces
  • Frecuentemente

2. ¿Si se orina involuntariamente, es capaz de sentirlo desde el principio o solo cuando ya se ha mojado?

  • Nunca pierdo el control de la orina
  • Lo siento desde el principio
  •  Inesperadamente me siento mojada

3. ¿Si siente ganas de orinar, se orina sin poderlo detener mojando su ropa?

  • No
  • A veces
  • Constantemente

4. ¿Se orina sin quererlo cuando tose, se ríe o estornuda?

  • No
  • A veces
  • Constantemente
5. ¿Al realizar alguna actividad física o deporte, pierde el control de la orina?
  • No
  • A veces
  • Constantemente
6. ¿Al pasar de sentada a de pie, se orina?
  • No
  • A veces
  • Constantemente
7. ¿Utiliza compresas, pañales o alguna otra cosa para las pérdidas de orina?
  • No
  • A veces
  • Constantemente
8. ¿Si los utiliza especifique cuantos?
  •  No utilizo ni pañales, ni compresas
  • 1 o 2 pañales o 1 a 4 compresas al día
  • Más de 2 pañales o de 5 compresas al día
9. ¿Cuándo se cambia las compresas o pañales, estos están?
  • Secos
  • Húmedos
  • Empapados
10. ¿Cuánto le molesta la incontinencia urinaria?
  • Nada
  • Me molesta
  • Es intolerable
11. ¿Tiene que hacer esfuerzo para empezar a orinar?
  • Nunca
  • A veces
  • Constantemente
12. El chorro de su orina es…
  • Fuerte
  • Débil
  • Interrumpido y con goteo

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